22 de mayo de 2022

Paro si Pero no Asi

Por: Andrea López

La dictadura disfrazada de democracia ha subsistido con el pasar de los años, sin embargo, de la incansable lucha popular contra la represión, la desigualdad y la injusticia social, solo han quedado un aumento considerable en las cifras de víctimas de la violencia estatal y por supuesto, un gran puñado de oportunistas, esos autoproclamados dirigentes que, año a año suscriben acuerdos con el gobierno para ofrecer a los trabajadores aumentos miserables, como si de recibir migajas se tratara. 

 

El 26 de diciembre de 2019, luego de innumerables movilizaciones, cacerolazos, chocolatadas y actos simbólicos que, habrían tomado fuerza desde el “21N”, el gobierno decretó un aumento miserable del 6% para el salario mínimo, previa negociación con los representantes de gremios y dirigentes de las centrales anti- obreras, autodenominados líderes absolutos de la protesta social. Lo anterior, solo para citar un ejemplo reciente del oportunismo que, históricamente se ha apropiado de las luchas populares para terminar, como buenos burgueses, sometiéndose a las imposiciones de los gobiernos de turno. 

A un año de la conformación del Comité Nacional del Paro, liderado por un selecto grupo de oportunistas, son más las críticas y enseñanzas -para no cometer nuevos errores- que los comentarios positivos y el apoyo multitudinario de las clases populares a un Comité que está viciado por no tener en cuenta los aportes del ciudadano inconforme y más bien imponer sus directrices a quienes salían a manifestarse, como si se tratara de manipular a las masas y a las expresiones del pueblo indignado al mejor estilo de los burócratas y politiqueros. 

Las organizaciones sociales, los movimientos indígenas, el campesinado, el estudiantado y los ciudadanos indignados, no olvidamos que el 29 de enero de este año, los autodenominados líderes del “paro” restringieron la participación de las organizaciones populares, provenientes de cada rincón del país, en lo que denominaron “Segundo Encuentro de Organizaciones Sociales”, evento dirigido a los miembros de la “cúpula” y a todo aquél que estuviese a favor de las ideas reaccionarias y cada vez más aburguesadas de Diógenes Orjuela, Julio Roberto Gómez y del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario- MOIR, esos que, haciendo alarde del discurso antimperialista, se van acomodando cada vez más a la derecha a ver si así consiguen llegar al poder. 

 

Tampoco olvidamos que, ante las burlas del Gobierno Nacional propusimos a las centrales anti- obreras convocar a un paro de producción nacional e indefinido, sin embargo, solo recibimos críticas, nos acusaron de saboteadores y hasta de uribistas.

Mientras la matanza en las calles continuaba, Iván Duque se reía del -cada vez más languideciente- “Paro Nacional” y el pueblo era golpeado y gaseado por los asesinos del escuadrón de la muerte; los autoproclamados líderes daban órdenes sobre cómo debería desarrollarse la jornada de movilización desde la comodidad de sus oficinas en Teusaquillo, luego en las noches, aparecían dando entrevistas a los medios tradicionales deslegitimando y rechazando “todo tipo de violencia”, obviando que la violencia estructural del Estado jamás puede ser comparable con la generada por un grupo de ciudadanos inconformes durante una jornada de protesta.

 

Hoy, cuando todo parece empeorar y nada promete cambiar, cuando líderes sociales siguen siendo asesinados; cuando el país amanece cada día con la noticia de una nueva masacre; cuando los paramilitares prometieron venganza; cuando usted y yo estamos siendo víctimas de la dictadura disfrazada de democracia, se hace cada vez más urgente retomar las banderas de un paro general indefinido, un paro en el que por supuesto confluyan todas las organizaciones y en donde cada expresión sea tenida en cuenta. 

 

A la huelga general saldremos todos, con dignidad y resistencia y obviando las directrices de esos viejos oportunistas ¡ya basta de la manipulación de reformistas y burgueses! 

 

Los cambios estructurales se consiguen con organización, lucha y resistencia, ejemplo de ello son los hermanos chilenos, quienes el 15 de noviembre de 2019, tras una de las jornadas de movilización más violentas en la historia reciente de Chile, lograron un acuerdo histórico: Convocar a un plebiscito con el fin de reformar la constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet ¿no es esta una conquista digna de admiración? Aunque el plebiscito estaba convocado para abril de 2020, la pandemia postergó dichas elecciones, el 25 de agosto las organizaciones retomaron la campaña por el sí y el 25 de octubre el pueblo chileno decidirá si aprueba o no la modificación de la actual constitución.
El pueblo se organizó, luchó y resistió, luego de innumerables intentos por modificar la constitución de la dictadura, el pueblo chileno ve cada vez más cerca el cambio, este será el primer paso hacia una Chile democrática; si ellos lo lograron ¿qué nos lo impide a nosotros?

 

¡Vamos al paro general indefinido!